GILLIAN WEARING

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source: tanyabonakdargallery
Throughout the past two decades, Gillian Wearing’s films, photographs and sculptures have investigated public personas and private lives. Since the beginning of her career, the artist has drawn from techniques of theater, reality television and fly-on-the-wall documentary-making to construct narratives that explore personal fantasies and confessions, individual traumas, cultural histories, and the role of the media. Anonymity through elaborate masks, costumes and role-play has remained a critical part of Wearing’s practice and influential investigation of the ways in which individuals present themselves to others when the self is temporarily concealed.
Born in 1963 in Birmingham, Wearing present lives and works in London. She received a bachelor of technology degree in art & design from London’s Chelsea School of Art in 1987 and a BFA from Goldsmiths’ College, University of London in 1990. An important member of the Young British Artists, Wearing was awarded the Turner Prize in 1997.
In 2012, Whitechapel Art Gallery in London presented a major retrospective of the artist’s work, which traveled to K20 Kunstsammlung Nordrhein-Westfalen in Düsseldorf, and to Pinakothek der Moderne’s Museum Brandhorst in Munich in 2013. Other important solo presentations include Self Made at the 54th BFI London Film Festival (2010), Confessions: Portraits, Videos at Musée Rodin in Paris (2009), Living Proof at ACCA, Australian Centre for Contemporary Art in Melbourne (2006), Snapshot at Bloomberg Space in London (2005), Museum of Contemporary Art Kiasma in Helsinki, Finland (2004), and Mass Observation, which opened at the Museum of Contemporary Art in Chicago in 2002 and traveled to the Institute of Contemporary Art at the University of Pennsylvania in Philadelphia and to Musée d’Art Contemporain de Montréal in Canada in 2003.
Her work has also been shown at the Museum of Modern Art & MoMA PS1 in New York, Solomon R. Guggenheim Museum in New York, Hayward Gallery, Southbank Centre in London, Kunsthaus Zurich in Switzerland, National Gallery of Art in Washington, DC, UCLA Hammer Museum in Los Angeles, New Museum in New York, George Eastman House, International Museum of Photography and Film in Rochester, NY, and at the Hessel Museum at Bard College in New York.
Her photographs and films are represented in the collections of the Museum of Modern Art in New York, Tate Britain, Albright-Knox Art Gallery in Buffalo, NY, Contemporary Art Society in London, Hirshhorn Museum and Sculpture Garden in Washington, DC. Guggenheim Museum in New York, Irish Museum of Modern Art in Dublin, Kunsthaus Zürich, Los Angeles County Museum of Art, and the Walker Art Center in Minneapolis.
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source: mujdemetintumblr
Gillian Wearing, estetik, duygusal ve ahlaki değerlere karşı olan toplumsal yaklaşımları inceleyişiyle, sergisine gidenleri binbir türlü yargıya sürükleyebiliyor. Süregelen kavramsal tartışmalara eğildiğinin farkında, o sadece benliklerimiz hakkında ne düşündüğümüzü ve bu düşünceleri başkalarına nasıl aktardığımızı keşfederken, merakını izleyicilerine de göstermeye çalışıyor. Mahremiyetimizin hiper-bağlantılı yaşamlarımızda yok oluşunun eski tartışması, artık yön değiştiriyor. Yabancı birinin duymasını istemeyeceğimiz şeyleri, bir süre sonra yakınlarımıza da anlatmamaya başlayabiliyoruz. Gillian Wearing de, erozyona uğrayan davranış biçimlerine, yarattığı maskeler ve performanslarla ayna tutuyor.
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source: valedorasdelgustoblogspot
La identidad, la autorrepresentación, las relaciones humanas y la vida cotidiana son los temas que Gillian Wearing, mujer provocadora, paradógica, y compleja, trata en sus series fotográficas y de vídeo, que podemos conocer en varias exposiciones desde que en 1997 consiguió el Premio Turner, que consagra a los jóvenes artistas británicos, con frecuencia en medio del escándalo y la protesta, no en vano, resultan frecuentes sus conocidas “aptitudes gamberras”.
Los autorretratos de Wearing exploran la fotografía como farsa, además de examinar concepto de identidad y representación. Con una meticulosa atención al detalle y sofisticadas prótesis de silicona, Wearing crea extraordinarios autorretratos que imitan fotos de su álbum de familia. Estas imágenes triunfan porque formulan preguntas sobre la familia, las relaciones y el yo, aspectos todos ellos importantes en la fotografía contemporánea. Otros retratos de la serie, incluyen a su hermano, su abuela y su abuelo.
Fundamentalmente esta mujer, por supuesto, diferente en su concepción del rol de la fotografía en el ámbito de la vida cotidiana, se interesa en que el arte haga bien visible el concepto de las relaciones sociales y profundice en los distintos papeles que desempeñamos en nuestro propio círculo familiar, para ello utiliza los mismos recursos como la cámara invisible, lo imprevisible, el juego de las suposiciones falsas, … y llega a “bromear” con todo lo que conocemos como productos de consumo de la baja cultura, un claro ejemplo, en los reality shows. Gusta también de captar reacciones individuales ante situaciones complejas y la influencia de los medios de comunicación en la propia imagen.
Las filmaciones de Gillian Wearing se basan en los formatos de los documentales de televisión de los años setenta y en los populares programas de confesión. En algunos casos, pone anuncios, como hizo para Trauma, que decía: ‘Experiencia negativa o traumática en la infancia o juventud y deseo de hablar de ello en una película. Se garantiza el anonimato’. En otros vídeos utiliza máscaras. ‘Trato de superar el mero planteamiento obvio, y de no limitarme únicamente a ver la superficie. Trato de arrojar luz más allá de eso. Y ésa es una de las razones por las que empecé a utilizar máscaras. No me interesa el aspecto de una persona por sí mismo’.
Para indagar en el papel de la herencia familiar sobre la propia imagen y las misteriosas conexiones (un gesto, una actitud, un mismo fondo en la mirada…) que van más allá de lo genético, una inquietud que persigue a Wearing desde sus inicios, y empleando la reproducción casi mimética de viejas fotos reales, la artista se ha dedicado a hacer réplicas de su madre, su hermano, sus primos… Estos ejercicios de auto-dramatización son de carácter inquietante —las prendas de ropa son en ocasiones las originales y los gestos duplican los que alguna vez fueron empleados por los imitados— y permitieron a la fotógrafa jugar con la idea de que “las épocas y las generaciones se funden y la cercanía y la distancia se disuelven”, dicen los organizadores de la exposición. La imagen personal siempre está relacionada con el poder Siempre “interesada en la gente”, la artista intenta demostrar que la creación de una imagen “siempre está relacionada con el poder y que la manipulación nunca puede ser totalmente ser evitada”.
Si hay algo que cautiva es la sorprendente elaboración de estas imágenes, en un ejercicio de intromisión de la personalidad que al mismo tiempo supone un desnudo integral por parte de Gillian en el plano emocional. La artista se empapa de sus seres queridos y se entrega por completo en una transmutación absoluta con ellos. Se trata, sin lugar a dudas, de un viaje que ahonda en las relaciones y en el desconcierto entre realidad y ficción, que no deja de sorprender por la magnífica puesta en escena.
Otro de sus proyectos más conocidos es Doubles, autorretratos en los que vuelve a hacer uso de máscaras y caracterización para convertirse en personajes famosos como Lily Cole, Andy Warhol o Diane Arbus, entre otros.
Pero si existe algún proyecto que encumbró a la artista a la fama, éste fue Signs that Say What You Want Them to Say and Not Signs that Say What Someone Else Wants You to Say (1992), que llevó a cabo parando a la gente por la calle y ofreciéndoles un papel para que escribieran lo primero que se les pasara por la cabeza. En numerosas ocasiones, los testimonios eran sobrecogedores y recogían profundas e insondables intimidades.
Gillian Wearing carga a sus espaldas con una extensa obra, siempre enfocada a asuntos sociales y directamente vinculada a las relaciones y a la problemática de la condición humana. Sus trabajos extrapolan valores adversos y nos ofrecen una perspectiva del entorno divertida, surrealista, escalofriante y capaz de alterar nuestros sentidos escudriñando y diseccionando la personalidad de los individuos.