Plummer Fernandez

Sound chair

Plummer Fernandez   Sound chair

source: coolhunting

Rather than take design cues from nature, architecture or any number of other more traditional aesthetic inspirations, the angular contours of London-based designer Matthew Plummer Fernandez’ Sound/Chair is the result of mapping sound waves.

Plummer Fernandez tried 719 different sounds (the mathematically-complex process involves volume, time and frequency) before settling on the one he put into production. The upshot is a water jet-cut polyethylene foam chair, “a product with dual existence as both a sound and chair, and a new approach to designing products.”

The conceptual furnishing was available for purchase at Selfridge’s pop-up shop as part of London’s recent design week for £3950 but the shop closed earlier this week. The good news is that you can contact Plummer Fernandez by emailing him (matthew [at] plummerfernandez [dot] com) to purchase it directly..
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source: plummerfernandez

British/ Colombian Artist and Designer Matthew Plummer-Fernandez makes work that critically examines sociocultural entanglements with technologies. His current interests span algorithms, bots, automation, copyright, 3D files and file-sharing. He publishes his research on the peer-favoured algopop blog. This year he won a Prix Ars Electonica Award of Distinction. Based in New Cross, London, he is also a research associate and technologist at the Interaction Research Studio at Goldsmiths.
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source: revistamuebles

Uno de los muebles más básicos del hogar es la silla. Sin embargo, pocos podríamos introducir en nuestros hogares modelos tan curiosos como la silla suspendida por globos o la silla angular de madera natural, ya sea por espacio como por una cuestión de estética.

Otro diseño que nos costaría ubicar en casa pero que nos ha llamado tremendamente la atención es Sound Chair, una silla que tiene forma de sonido. ¡Sí! ¡Sí! ¡Tal y como lo estás leyendo! ¿Quieres más detalles sobre esta original pieza? ¡Pues muy atento a lo que te contamos a continuación.

Inspirada en el sonido

Sound Chair (Silla Sonido) es una original silla creada por Matthew Plummer Fernández que está inspirada, tal y como indica su nombre, en las ondas sonoras y, aunque sea difícil de creer, lo cierto es que tiene la forma de la reproducción tridimensional del sonido real. Así, el volumen está representado en la altura del mueble, mientras que la profundidad representa la frecuencia y el ancho el tiempo.

Más de 700 sonidos analizados

Para llegar a crear esta curiosa silla, Matthew Plummer Fernández probó y analizó más de 700 sonidos hasta encontrar el que consideró más adecuado para reproducir la forma de silla. Para su fabricación utilizó el corte de precisión en espuma de polietileno. Lo único malo de este mueble, además de que es demasiado extravagante para colocarlo en una decoración más o menos normal, es que su precio asciende a los 7.280 dólares. Demasiado para nuestros bolsillos, ¿no crees?

Mathew Plummer Fernández

Mathew Plummer Fernández, que estudió Diseño Gráfico e Ingeniería Mecánica en el Kings College London, siempre aborda el arte a través de la tecnología emergente, buscando eliminar las fronteras entre lo real y lo digital. En 2009 ganó el premio de IDFX a la Joven Promesa del Año y ha sido comisionado por Arts Co, It’s Nice That para Nike y Designersblock para Selfridges. Su trabajo se caracteriza por el uso de objetos cotidianos y algoritmos, además del constante uso de impresoras 3D.
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source: revistacodigo

Mathew Plummer-Fernández aborda el arte a través de la tecnología emergente, desde donde busca eliminar las fronteras entre lo real y lo digital. Tras estudiar Diseño Gráfico e Ingeniería Mecánica en Kings College London y una maestría en el Royal College of Art, en 2009 ganó el premio de IDFX a la Joven Promesa del Año y ha sido comisionado por Arts Co, It’s Nice That para Nike y Designersblock para Selfridges.
Su trabajo, que ha sido alabado por publicaciones como Creative Review, se caracteriza por el uso de objetos cotidianos y algoritmos, además del constante uso de impresoras 3D. Actualmente reside en el sur de Londres y trabaja como investigador en Goldsmiths College.

Plummer-Fernández pasó parte de su infancia en el estudio de arte de su padre, donde en lugar de sentirse atraído por las impresiones hechas a mano que se realizaban ahí, prefería admirar las manchas de tinta que, sin querer, adornaban el piso.
Con los años las impresiones hechas a mano se volvieron obsoletas y el estudio se llenó de maquinas programadas que, para su desgracia, no salpicaban tinta en el piso.
De ahí surgió Ink on Paper, una pieza que reúne una serie de máquinas programadas para salpicar tinta. Además de satisfacer una irracional fantasía infantil, la pieza habla de nuestras necesidades y de la evolución de la tecnología.

A partir de una fotografía que Plummer-Fernández tomó de un objeto que fue el resultado de un ejercicio de cadáver exquisito, la búsqueda de Google sugirió imágenes visualmente similares; entre ellas, la de una mujer modelando un accesorio que envolvía su cuerpo. Con un algoritmo que compara imágenes, el artista convirtió esa fotografía en un objeto 3D. El algoritmo parte de un cubo y practica miles de transformaciones al azar hasta hacer que el cubo sea similar a la imagen en forma y color. Plummer-Fernández explica que el proceso le gusta por ser paradójico, por representar a la vez una tecnología avanzada y primitiva.

Para Digital Natives, objetos cotidianos —como juguetes o una botella— se escanean en 3D mediante una cámara digital y se someten a algortimos que los distorsionan hasta convertirlos en vasijas, la forma más primaria que es común a los objetos hechos por el hombre en todas las culturas. Las vasijas se imprimen en 3D y sólo retienen algunos indicios del objeto que las originó.

Para Sound of Light, primero se grabó el sonido generado por un tubo blanco de luz neón. Dicho sonido fue convertido en una gráfica que, a su vez, se convirtió en una especie de funda que reviste el tubo. El resultado es una hermosa lámpara con aires de escultura.
Una pieza muy similar parte de la tendencia cuyo objetivo es documentar los sonidos de una ciudad: Sound Tagging. El Sound Tagging parte de la premisa de que cada edificio tiene una voz propia, una mezcla de las vibraciones generadas por el entorno —el metro, por ejemplo— y el viento que resuena con las estructuras sólidas.
Para la pieza Albert Bridge, Plummer-Fernández grabó los sonidos de un edificio, los tradujo en una gráfica y creó una escultura cortada con láser, la cual cuelga en la parte interior del edificio del que toma su nombre.

La forma de esta silla se obtuvo al convertir un sonido en una gráfica de volumen, tiempo y frecuencia. Plummer-Fernández probó 719 sonidos hasta encontrar el adecuado. El objeto así fabricado es, al mismo tiempo, una silla y un sonido.